¿Por qué debemos orar al Espíritu Santo?

Son muchas las personas dudosas sobre qué es realmente el Espíritu Santo y por qué es importante orar al espíritu Santo. Pues bien, la respuesta estas interrogantes es que el Espíritu Santo es el nombre que se le da la fuerza de Dios, como parte de la Santísima Trinidad.

¿Qué dice la Biblia sobre orar al Espíritu Santo?

En la Biblia se nos explica la forma en la cual el Espíritu Santo es el que se encarga de orientar a María con el objetivo de hacer cumplir los planes divinos sobre la llegada de Jesús. Parte de su importancia fundamental y una muestra de su alcance divino están marcados en estos hechos, lo que hace que el Espíritu Santo forme parte del credo.

Pero, ahondando aún más en el tema, es posible darnos cuenta de que el Espíritu Santo es la presencia de Dios mismo. Es a través de su fuerza activa que se da la vida y se santifica, se le infunde animos a la Iglesia y a las almas, todo partiendo de su nexo con el Padre y el Hijo.

Esto a su vez deja en evidencia el hecho de que en la Santísima Trinidad existe una tercera persona. Ésta tiene la función de revelar la verdad divina, para que nosotros en nuestro papel de cristianos seamos capaces de ejecutarla, sentirla y, por supuesto aceptarla. Por ello no hay que olvidar en todo momento que el Espíritu Santo y su presencia es a su vez un regalo divino de Dios.

Creer en el Espíritu Santo

Como se mencionó más arriba, la creencia en el Espíritu Santo forma parte fundamental del credo. Es gracias a que mantenemos nuestra fe en esta creencia que podemos aceptar a Dios como un guía espiritual.

Aceptarlo como el guía de nuestro espíritu implica que Dios nos ayudará a aceptar humildemente la grandeza de sus hijos, además de poner encontrar nuestro camino hacia cristo en el papel de intercesor ante su Padre. Esto a su vez nos permite, en consecuencia, aceptar la fragilidad humana y abrir nuestros corazones ante el arrepentimiento del pecado.

Oración

Con la siguiente oración podemos orar al Espíritu Santo para que sea nuestro guía espiritual.

Guíame Espíritu Santo

Padre de pobres y ricos,

Con tu luz celestial.

Ante todas las dificultades del pecado. Amén.