Tánatos en la mitología griega

A pesar de ser la personificación de la muerte, Tánatos en la mitología griega es un dios oscuro que se distingue por no emplear la violencia para llevar a cabo su labor. Usualmente y a pesar de su barba, se le muestra como un hombre joven que puede dejarse ver con alas; de igual manera entre sus atributos se encuentra una antorcha invertida, una mariposa y una espada ubicada en su cinturón.

Muy por encima de que fuese visto como un joven alado, a Tánatos se le asocia con un significado escalofriante ya que su trabajo no era otra cosa que hacer realidad los designios de las Moiras, pues eran ellas quienes establecían lo que le correspondía a cada mortal.

Tánatos e Hipnos, dioses gemelos

Tal y como se muestra en https://www.mitologia.info/griega/dioses/ los antiguos griegos establecen que Tánatos e Hipnos son hermanos gemelos, de esta manera mientras el primero es el dios de la muerte no violenta, el otro se reconoce como el dios del sueño. Cabe señalar que aunque Tánatos estaba por debajo de Hades, dios del inframundo, esto no impedía que fuese envidiado y celado por su hermano Hipnos, tanto así que existía una competencia noche a noche para determinar quien de los dos se quedaría con los mortales.

Así las cosas, Hipnos siempre ansioso por superar a su hermano, se apuraba para llegar primero y hacer dormir a los mortales e inmortales, esto con la idea de imitarlo. Ambos hermanos son descritos como consejeros y protectores de Hades que vivían en una cueva oscura, sin embargo en otras versiones se cuenta que habitaban cerca del palacio de Nix, diosa de la noche quien era su madre.

Tánatos como parte del psicoanálisis

Aunque ciertamente esta deidad no fue demasiado trascendente en la mitología griega, lo cierto es que Sigmun Freud en medio de sus estudios sobre el psicoanálisis estableció que Tánatos era equivalente a la pulsión de muerte, un concepto que se expone ampliamente en la obra titulada “Más allá del principio del placer”.

De esta manera la literatura psicológica acude a Tánatos para configurar de alguna manera el instinto de muerte o principio de Nirvana, pues siempre sale a flote aquella imperiosa necesidad de regresar al estado orgánico inicial donde cesa por completo la actividad y la estimulación. Aquí también se deja espacio para referirse al sadismo y al masoquismo como algunas de las expresiones de dicho instinto.