El infinito poder de salmo 91

Acudir a la oración para hacerle frente a los momentos tanto buenos como malos de la vida, es una costumbre de todo buen creyente ya que este es sin duda un medio eficaz para fortalecer la conexión con Dios. Es así, como acudir al gran poder del salmo 91 equivale a disponer de una ayuda idónea para reafirmar la fe y de paso asegurar protección para toda esa serie de problemáticas tanto físicas como emocionales que alteran nuestro equilibrio y armonía.

De esta manera, el salmo 91 cristiano se establece como un refugio seguro para todo aquel que requiera de la intervención divina, sin embargo cabe señalar que para disfrutar de todas sus ventajas es imprescindible darle un buen uso pues su efectividad no ampara venganzas ni daños a terceros, se encuentra plenamente ligada al propósito de que el orante pueda estar bien a pesar de las angustias y demás situaciones inquietantes.

Para qué utilizar el salmo 91

Recordemos que los 150 salmos que se conocen hasta el momento fueron creados inicialmente como un medio para alabar al Todopoderoso, con el paso del tiempo a cada uno de estos poemas religiosos se le fueron adjudicando una serie de poderes que nos permiten seleccionar alguno en especial en función de lo que estemos viviendo.

Ciertamente, el salmo 91 es una plegaria cuya finalidad es restablecer la fe en Dios pero asimismo es aquella oración que al hablarnos de esperanza hace posible el ver los obstáculos con la seguridad y certeza de que si bien no será fácil si será posible salir adelante. Se recomienda entonces como oración de la noche para alejar los miedos, además para hacerle frente a las posibles vulnerabilidades espirituales que en ocasiones doblegan el alma y empujan a estados depresivos; este salmo también guarda relación con la mejora de enfermedades físicas importantes pues es más que nada un escudo protector, igualmente quienes se encuentren buscando empleo sin mayores resultados pueden verse muy beneficiados con su potente energía.

¿Cómo orar el salmo 91?

No se trata de quedarse en el simple hecho de leer la oración, la idea es reflexionar y meditar la palabra para que esta realmente pueda convertirse en aquellas respuestas que tanto se requieren para actuar y dejar en el olvido los contratiempos.

Tal y como si se tratara de la cita más importante, selecciona un tiempo preferiblemente en la noche, para que alejado de todos los estímulos que dispersan la atención puedas dedicar unos minutos a profundizar en sus versículos, establece como aplicar la palabra a tu vida diaria y siente desde el corazón como Dios está cada vez más cercano a ti.

 

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