¿Cómo actúa el metamizol en el cuerpo?

Bastante popular por hacer parte del grupo de los llamados medicamentos que alivian los dolores, el metamizol además de su efecto analgésico cuenta con muchas más acciones en el organismo, de ahí que sea tan utilizado en un amplio listado de países alrededor del mundo para proporcionar alivio en estados febriles y desinflamar algunas zonas.

Tanto las tabletas de metamizol sódico como los supositorios, soluciones inyectables, grajeas, sobres, comprimidos y jarabes, se distinguen por calmar el síntoma y no la causa de la enfermedades, de manera que esto debe ser tenido muy en cuenta. Puesto que el metamizol, dipirona o nolotil ha despertado tanta polémica por los efectos secundarios que se han registrado en algunos pacientes, es importante estimar siempre las contraindicaciones y seguir al pie de la letra la dosis recomendada.

Cómo actúa el metamizol 

Partiendo de las tres utilidades básicas que acompañan a este medicamento, es analgésico, antipirético y anti espasmolítico, estamos haciendo referencia a un derivado de las pirazolonas que actúa como inhibidor de la síntesis de prostaglandinas por inhibición de la enzima COX, tanto de la 1 como de la 2.

Debido a que impide la formación de prostaglandinas en el organismo, las cuales son las encargadas de generar las respuestas ante ciertos eventos o lesiones por medio de la experimentación de dolor, inflamación y fiebre; una vez las prostaglandinas, sustancias de carácter lípido, logran ser inhibidas es que se empieza a identificar una mejora en el paciente ante estas manifestaciones.

Dosis del metamizol y precauciones

Tanto con un principio activo sódico como magnésico, el metamizol precisa de una dosis adecuada que varía de persona a persona, siendo el médico el único facultado para determinarla. Es así como se tiene la base de que cuando se trata de una dosis por vía oral, adultos y niños mayores de 12 años deben ingerir de 500 a 575 mg cada 6, 8 ó 12 horas, se sabe que este fármaco no debe utilizarse en niños lactantes menores de 3 meses o que se encuentren por debajo de los de 5 kg de peso.

En cuanto a las precauciones con el metamizol más conocidas, la alteración sanguínea llamada agranulocitosis, la cual estimula la destrucción de los glóbulos blancos, es la que más suele preocupar ya que debilita notablemente el sistema inmune, sin embargo, no es algo que siempre vaya a darse.

Entre las reacciones que, si son un poco más recurrentes, se encuentran la hipotensión, alergias, irritaciones y molestias gastrointestinales.